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Luego diréis que somos cinco o seis

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Cambian las reglas del juego

Ellos han hablado. Ahora nos toca a nosotros. 14 N Huelga General

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14 de Noviembre: Huelga General

La Meritocracia

La Meritocracia es un fundamento ideológico que su aceptación por la sociedad en general justifica las desigualdades sociales. “El que vale triunfa” y los que fracasan en el mundo laboral es por su culpa.  Las diferencias en renta y oportunidades son justas porque reflejan distintas capacidades y actitudes de los individuos frente al mundo de la empresa. Los mejores tienen más y los peores, aquellos que fracasan en el régimen meritocrático, deben de conformarse con poco o nada. Según estos principios, la miseria de muchos es responsabilidad de los que la sufren, ya que “no sirven”. Es “justo” por tanto el sufrimiento que padecen.

Todo esto es mentira. No vivimos en una Meritocracia perfecta, sino, más bien, en una plutocracia (gobierno de los ricos). En España, incluso más que en otros países de nuestro entorno, lo que cuenta no es el mérito o la capacidad. Es mucho más importante el formar parte de la élite que dirige este país y que se reproduce a sí misma sin permitir un relevo real. El poder (económico, político, mediático e intelectual) está casi siempre en manos de los mismos. Cambian las personas, pero no las familias privilegiadas. Esas élites necesitan justificar ideológicamente su posición. Y nada mejor que hacerlo apelando a la meritocracia. “Tenemos más porque somos mejores”, piensan ellos.

La realidad es muy distinta. La meritocracia es algo deseable, pero muy difícil de conseguir. Todo el mundo quiere que los mejores ocupen los puestos más relevantes de la sociedad. Eso nos beneficiaría a todos. Casi nadie puede oponerse a ello. La mayoría, además, ve justo que aquellos que saben más cobren más y que disfruten de algunos privilegios superiores a la media.

La Meritocracia es solo una justificación ideológica de desigualdades sociales que nada tienen que ver con la capacidad de las personas, sino con la pertenencia a unas élites que han conseguido su poder o su posición privilegiada  muchas veces gracias a comportamientos poco éticos. Es deseable que vivamos en una meritocracia, pero nos queda mucho para conseguir algo que se acerque a un sistema donde los mejores ocupen los puestos más relevantes.

Darwinismo social

La Meritocracia se usa para definir una estructura de relaciones humanas agresivamente competitiva, dándole mayor énfasis al talento, la formación y la competencia, frente a otros valores como el trabajo en equipo, la solidaridad  o el compañerismo. Donde hay vencedores  y vencidos, asumiéndose que los vencedores merecen obtener ventajas frente aquellos que no cumplen los requisitos impuestos por el régimen meritocrático.

El problema perenne de la defensa de la Meritocracia es de definición, pues nadie va a estar muy interesado en definir con exactitud lo que se entiende por “mérito”.

 

La capitalización del sector financiero no debe recaer sobre los ciudadanos

Artículo publicado por Comfia-CC.OO. el 21 de Mayo de 2012: http://www.comfia.net/html/24317.html 

Un extracto del mismo:

El Gobierno ha diseñado una reforma que permite la capitalización del sector, aunque el esfuerzo del Estado será muy inferior a las necesidades del sector. La reactivación del crédito exige un esfuerzo de capitalización de nuestras entidades financieras que este sindicato estima en 60.000 millones de euros. Esta capitalización, ahora mismo, solo es posible si se lleva a cabo desde el sector público. En todo caso, esa inyección de capital público debe ser sorportada por el propio sector financiero en su conjunto, evitando que recaiga sobre los ciudadanos.

“Es muy necesario que se introduzcan determinadas reformas en el Sistema Financiero por dos motivos. Primero, es importante disponer de un Sistema Financiero solvente. Una segunda cuestión igual de importante es conseguir que vuelva a fluir el crédito en la economía española” 

Atleti de mi vida